Estoy furiosa. Indignada sería quedarme corta en lo que siento. Frustración se acerca bastante pero tampoco es suficiente. Es algo bastante difícil de explicar.
El partido de la selección sub-20 de fútbol Chilena contra la selección Argentina en el mundial de Canadá provocó esta reacción en gran parte de las personas que conosco. Está bien, comprendo el hecho de que nos dejamos llevar por la rabia, que no sabemos manejar la frustración, algunos pueden decir incluso que no sabemos perder, lo acepto. Pero nadie puede negar que el arbitraje -o mejor dicho pseudo arbitraje- del señor Wolfang Stark fue más que deplorable, pésimo, rayando en lo patético. Cobró cosas que no debía cobrar, no cobró las cosas que si debió haber cobrado, y aunque los comentaristas de fox sports digan lo contrario, en ningún momento fue imparcial, muy por el contrario favoreció en todo momento a la selección Argentina. Al decir esto, bajo ningun aspecto quiero restarle importancia al trabajo futbolístico que tuvo Argentina, por el contario, demostraron que fueron más que chile en la cancha, pero si estoy dicendo que tuvieron más ayuda de la debida. Un ejemplo claro de esto es la falta realizada en el área chica contra Arturo Vidal, claro penal, que el señor Stark no tuvo tapujos en ignorar.
Es cierto que un pésimo arbitraje no es determinante en el resultado de un partido, pero si te va condicionando y nublandote la cabeza, y hace que te vuelvas incapaz de respondar ante tal presión.
Pero a pesar de que esto me tenía bastante enojada anoche, lo que más me indignó no fue eso. Lo que provocó la ira detodo un país, fue la noticia de los malos tratos que chicos, entre 18 y 20 años, habían recibido de parte de la policia Canadiense y del equipo de seguridad del estadio de Toronto. 13 jugadores de nuestra selección se encuentran lastimados debido a la sobrereacción de los norteamericanos. Todo por haber querido hablar con la gente, que a pesar de la derrota los seguía apoyando. En ningún caso se justifica el uso de la violencia, y mucho menos contra chicos que no tienen culpa alguna. Choques eléctricos, gas pimienta, bombas de ruido no son elementos para usar contra deportistas, y mucho menos ante la situación en la que se utilizaron.
Los policias canadienses se excusaron diciendo que habían actuado de esa forma cuando los chilenos habían roto los vidrios del bus. Disculpen que lo diga, pero cualquier persona haría eso si estuviera encerrado en un bus, con gas pimienta que te impide respirar.
La gota que revalsó el vaso, fue cuando hoy el presidente de la FIFA, el Suizo Sepp Blatter, literalmente se lavó las manos ante la situación ocurrida, donde incluso el presidente de la ANFP Mayne-Nichols salió perjudicado.
Una cosa son las sanciones por los comportamientos reprochables de Currimilla y Medel en la cancha, y otra muy distinta es la brutalidad con la que las fuerzas policiales respondieron. NADA JUSTIFICA LA VIOLENCIA, y es hora de que los Canadienses lo entiendan así.
Espero que el gobierno se ponga los pantalones, y saque la voz por este brutal atentado que sufrieron los deportistas que nos representan, y que nos han dado muchas alegrías este último tiempo.
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Ya sé que le s debe parecer extarño ver a una mujer hablando de fútbol, pero es algo que realmente me gusta, y que me molesta que sea manchado de esta forma.
viernes, julio 20, 2007
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